¡Hola guapos! ¿Cómo fue mi primer
día? ¡La verdad es que genial! Cuando me despedí de mi familia estaba muy
nerviosa y fue subir en el avión y los nervios se convirtieron en miedo, miedo
sobretodo de no entender lo que me dijeran. Cuando llegué al aeropuerto de
Basilea (Suiza), recogí mis tres maletas y fui directamente a la salida “Frankreich”,
al llegar recibí un mensaje del padre diciéndome que estaba en un atasco, pero
que ya estaba de camino. Tan solo tuve que esperar menos de 5 minutos allí y
enseguida apareció, nos dimos la mano y seguidamente un abrazo, vino sólo él a
recogerme, y la madre se quedó en casa con las dos nenas para ordenar las
cosas.
De camino a su casa con el coche
(1 hora) estuvimos hablando, yo como podía y la verdad es que al padre se le
entiende súper bien y es muy muy majo, no hubo ni un solo momento en el que no hablásemos,
me preguntaba cosas y yo como podía se las iba respondiendo, hablando un poco
indio… pero pudimos entablar conversación y ahí ya se me quitaron los nervios.
Antes de llegar a la casa fuimos
al supermercado a comprar la comida, no sé si en todas las ciudades de Alemania
todo será igual de caro, pero cuatro trozos de carne le costaron 30€, me quedé
flipando.
Cuando llegué a su casa, por
cierto, preciosa, allí estaba la madre que vino hacia a mí con los brazos
abiertos, súper simpáticos los dos, intentaron hacer en todo momento que se
sintiera bien y en casa, el me llevaba las maletas y me las subió a mi
habitación que está en la tercera planta. Cuando vi a las dos nenas estaban muy
calladas y tímidas, no hablaban, me fui con ellas a jugar y poco a poco
empezaron a hablar y a decirme cosas, yo no las entendía NADA. Sólo me dedicaba
a jugar con ellas y a sonreír cuando me hablaban. Entendía palabras sueltas…
Seguidamente llegaron unos vecinos a hacernos una visita y después comimos, la
carne acompañada con verduras en salsa de tomate, muy bueno. Por supuesto las
niñas, como buenas alemanas, beben zumo de manzana rebajado con agua jaja y
después de comer estuvimos toda la tarde jugando y a las 19:30 cenamos pan
alemán con mantequilla y embutido. Los padres llevaron las nenas a dormir y yo
pude descansar al fin.
Para las que vayáis de Aupair y
tengáis el mismo miedo que tenía yo, deciros que no os preocupéis porque es más
la angustia de no saber qué te va a tocar a lo que realmente es. Yo he de decir
que de momento, creo que he tenido muchísima suerte con la familia, porque me
tratan genial, me explican todas las cosas con paciencia, siempre tienen una
sonrisa y unos ¡buenos días! ¿Qué tal has dormido hoy? Yo pensaba que el padre
no hablaría casi y estaría más apartado de todo, ya que hasta que vine había
sido la madre la que había manejado todos los hilos, pero al llegar me he dado
cuenta de que el padre es una bellísima persona también y me habla y me ayuda
en todo. ¡Veremos cómo pasan los siguientes días!
Ahh se me olvidaba deciros, que en el escritorio de mi habitación la nena mayor, de 6 años me había puesto un ramo de flores con un dibujo y una tarjetita con su nombre, y la madre me puso otro ramo con flores de su jardín, revistas y chocolate *.* Son puro amor.
¡Muah!

